CategoríaGalería de Heterodoxos

La tentación de no existir – J.D. Salinger

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El novelista auténtico aspira a esconderse detrás de sus personajes, aunque hoy tantas veces el narrador se convierte en un patético comercial de sus historias, que a la vez son apéndices exagerados de su propia pose. Por eso Salinger no es “El guardián entre el centeno”, no es Holden Caufield, ese adolescente insoportable que le hizo famoso y al mismo tiempo tan desgraciado. Ni Cervantes es el...

León Bloy, entre escritor y profeta

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Es la voz que clama en el desierto de la literatura moderna, y resulta bastante más recomendable silbar alto, fingiendo que no le oímos, porque detenerse en Bloy es correr demasiados riesgos, poner en peligro nuestra paz cómoda y burguesita, donde la única preocupación del escritor es hallar el siguiente adjetivo. A Bloy le importa un ardite la paleta de grises donde los literatos domesticados y...

Unamuno, el yerno de la muerte

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Su divisa era “primero la verdad que la paz”, por eso murió en mitad de una guerra. Por eso y porque estaba ya cansado de tanto batallar, así lo escribió él mismo para su epitafio, pidiéndole al Señor que le acogiese, porque no ha existido escéptico tan devoto como Don Miguel.   Dios, España y la muerte, en Unamuno todo gira en torno a esa trinidad. El último día de 1936 recibía en casa a un...

O. HENRY, UN FINAL SORPRENDENTE

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Alguien tendría que estudiar la singularidad vital de los escritores de cuentos norteamericanos: Poe, Pierce, Twain y O. Henry, los cuatro grandes, no sólo coinciden en su maestría modelando el relato corto, también se parecen en la incapacidad de llevar una vida tranquila, como si la naturaleza del cuentista fuese la suma de sensibilidad artística y espíritu aventurero, añadiendo, eso sí, su...

El Barón Rojo

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Dicen que César lloró a los treinta años, al pasar junto a una estatua de Alejandro. “A mi edad él había conquistado un imperio, y yo todavía no he hecho nada”, le dijo a sus perplejos acompañantes. Yo he conocido a tipos que lloraban también, a los veintitantos, porque ellos se ahogaban en los bares y en la paz perpetua, y a su edad Manfred von Richthofen ya era el héroe bélico por excelencia...

Porcia Catonis, la última patricia de Roma

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En aquellas vísperas de los idus de marzo las estatuas de Julio César aparecían engalanadas con diademas de flores, simulando coronas. La República estaba desapareciendo. Para algunos romanos la palabra “rey” era sinónimo de tirano, traía el recuerdo ominoso de Tarquino, aquel que fuera derrocado por Lucio Junio Bruto, antepasado del Bruto más famoso. Pero César estaba inaugurando un tiempo...

Joseph Roth: el santo bebedor

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Afirmó a sus amigos que las mejores ideas literarias le asaltaban en los momentos de embriaguez, incluso pretendía ser capaz de demostrarlo: “si queréis os enseño todos los buenos pasajes de mis novelas y os digo a qué bebida debo cada uno de ellos”. Se había enamorado del alcohol tras la guerra del catorce, a la que acudió de voluntario para defender la única patria que sintió suya, la monarquía...

Stanislav Petrov, el hombre que evitó una guerra nuclear

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Desde esa computadora homicida llamada HAL -protagonista de 2001 Odisea en el espacio- hasta el mundo terrible de Matrix, donde los humanos son sólo el alimento de la tecnología, se pueden encontrar un buen puñado de películas, algunas excelentes, que representan a los ordenadores como peligrosos enemigos de lo humano, capaces de aniquilarnos utilizando a cibernéticos gobernadores de California ...

KIKO MÉNDEZ-MONASTERIO

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