AutorKiko Méndez-Monasterio

El poeta de la jaula

E
Ezra Pound

Mucho se abusa del adjetivo maldito referido a los artistas, sólo para decir que alguno estuvo un par de noches en una comisaría, que otro bebía como un cosaco y la gente se apartaba de él para esquivar el vómito, o que uno más sufrió mucho porque le negaron el carnet comunista a causa de sus preferencias sexuales. Pero estar maldito debiera significar otra cosa, por ejemplo que te encierren como...

John Riley, soldado de San Patricio

J

Nació en 1805 en Clifden, una pequeña ciudad en el oeste de Irlanda que, como tantas, se moría de hambre a principios del siglo XIX. Probablemente por eso se fue Riley a América, aunque ahora los habitantes de Clifden pueden contemplarle de vuelta, en forma de busto, y una vez al año le rinden honores izando la bandera mejicana, para perpetuar la memoria de uno de sus vecinos más ilustres...

El capitán del Dos de Mayo

E

Nació en Sevilla, en 1767, en el palacio de su abuela, la condesa de Miraflores. Le bautizaron larguísimo: Luis Gonzaga Guillermo Escolástica Manuel José Joaquín Ana y Juan de la Soledad Daoíz Torres. A los quince años ingresó en el Cuerpo de Artillería, entonces reservado a los nobles, y destacó en su oficio -por aplicado- como luego iba a destacar en la Historia, por heroico. Murió el 2 de mayo...

Tom Wolfe, ese maravilloso blanco reaccionario

T
Tom Wolfe

Soñaba con ser jugador de béisbol. Y parece que no le atizaba mal. Juraba que hubiese tirado la pluma a la papelera si llega a conseguir un contrato, aunque fuese de tercera división. Las lesiones lo hicieron imposible, pero a pesar del fracaso deportivo no abandonó otros sueños infantiles, como “el convencimiento de que iba a hacer algo grande, que es lo mejor que le puede ocurrir a un niño.”...

Literatura política

L
vargas llosa

Y para qué se metería Quevedo en esos líos, arriba y abajo con sus intrigas políticas, y luego terminar en la cárcel, cercado por odios eternos. Lo mismo Unamuno, que querían matarlo los hunos y los hotros, y que sólo se salvó del paseíllo porque lo hizo muy cogido del brazo de doña Carmen. Pedro Antonio de Alarcón –entre cuento y cuento– hacía política con toda la mala sangre de la que era...

La tentación de no existir – J.D. Salinger

L

El novelista auténtico aspira a esconderse detrás de sus personajes, aunque hoy tantas veces el narrador se convierte en un patético comercial de sus historias, que a la vez son apéndices exagerados de su propia pose. Por eso Salinger no es “El guardián entre el centeno”, no es Holden Caufield, ese adolescente insoportable que le hizo famoso y al mismo tiempo tan desgraciado. Ni Cervantes es el...

Alboka

A

No sé lo que me atrajo de ella. No lo sé. El ambiente, quizá… el perfume de hash que inundaba el café mientras llovía fuera; los jerseys gordos, calentitos, de dentro; las charlas adivinadas a media voz… Esas cosas, supongo, que flotan en el Alboka entre la cerveza y la coca-cola de la tarde. Yo estaba, ya me conoces, en la mesa de la esquina, detrás de las escaleras… ella...

León Bloy, entre escritor y profeta

L

Es la voz que clama en el desierto de la literatura moderna, y resulta bastante más recomendable silbar alto, fingiendo que no le oímos, porque detenerse en Bloy es correr demasiados riesgos, poner en peligro nuestra paz cómoda y burguesita, donde la única preocupación del escritor es hallar el siguiente adjetivo. A Bloy le importa un ardite la paleta de grises donde los literatos domesticados y...

Unamuno, el yerno de la muerte

U

Su divisa era “primero la verdad que la paz”, por eso murió en mitad de una guerra. Por eso y porque estaba ya cansado de tanto batallar, así lo escribió él mismo para su epitafio, pidiéndole al Señor que le acogiese, porque no ha existido escéptico tan devoto como Don Miguel.   Dios, España y la muerte, en Unamuno todo gira en torno a esa trinidad. El último día de 1936 recibía en casa a un...

O. HENRY, UN FINAL SORPRENDENTE

O

Alguien tendría que estudiar la singularidad vital de los escritores de cuentos norteamericanos: Poe, Pierce, Twain y O. Henry, los cuatro grandes, no sólo coinciden en su maestría modelando el relato corto, también se parecen en la incapacidad de llevar una vida tranquila, como si la naturaleza del cuentista fuese la suma de sensibilidad artística y espíritu aventurero, añadiendo, eso sí, su...

KIKO MÉNDEZ-MONASTERIO

MÁS RECIENTE

ARCHIVOS

CATEGORÍAS